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03 mar 2017 in Autorretratos Gachalá

Autor : ArtsCollegium

LA VIDA ENTRE EL AGUA Y LA OSCURIDAD

La extinción de especies es ocasionada en gran medida por el descuido del agua y su maltrato  que tiene como consecuencia la pérdida  de la vida.

Nos preocupamos más cuando se acaban los minutos en el celular que por una montaña que se deforesta.

Hablamos del respeto entre seres humanos y poco de respetar las otras formas de vida, incluidas las que nos parecen poco atractivas.

Hay más afán cuando se va la luz, que por un caño, río, laguna o pantano  que se seca.

En Colombia ya desapareció como especie viva la Foca Monje del Caribe, quien habitaba el mar del mismo nombre. Como que no nos interesa el mar, parece que solamente somos de agua dulce. Casi la mitad de nuestro país es mar: No lo entendemos.

Qué estamos haciendo con el agua salada o los mares de nuestra patria? ¿Y del fallo de la Haya? Qué falla…

¿Qué estamos haciendo con el agua dulce de nuestra patria? Tenemos tanta; pero no por mucho tiempo, si no la cuidamos. El agua es un poderoso elemento que sostiene la vida.  Se extinguió el pato Zambullidor Cira quien habitaba en el interior de nuestro país ¿Dónde vivía? En las lagunas y humedales cundiboyacences.

Podiceps andinus o pato zambullidor Cira vuela en las tinieblas. Ahora es una especie más cortada de la existencia.

¿Y del pez graso qué? También extinto. Está ausente de la vida. Habitaba en el lago de Tota en Boyacá.

La foca monje del Caribe, el pato zambullidor Cira y el pez graso ya no tienen vivo uno de los suyos para que los  llore.

Parecemos ciegos con las gafas oscuras de la ignorancia. Dejamos extinguir dos especies relacionadas con el agua dulce y endémicas de nuestro país; un pato o ave acuática y el pez graso que habitaba en las profundidades de un lago. También se extinguió un mamífero de los mares o del agua salada como la foca monje del Caribe. Ya no tenemos con nosotros en la vida a estas especies: ¡están catalogadas como extintas!

Ellas paseaban y nadaban en Colombia. La foca iba por el mar Caribe visitando algunas de sus islas. Se dice que la última vez que se le vio fue en 1965 en cabo Albuquerque, archipiélago de San Andrés y Providencia y en 1986 el Inderena reconoció oficialmente la extinción de esta especie ¿Y los endémicos? El pato y el pez ¿Cómo le explicamos al mundo que ya no están? Eran exclusivos de aquí, eran colombianos. El pez fue incluido en 1996 como especie extinta en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – UICN. El pato, habitante de los lagos  y lagunas del altiplano de Cundinamarca y Boyacá, le gustaba zambullirse dentro del agua, fue visto al parecer por última vez en 1977 en el lago de Tota.

La Foca Monje del Caribe, cuyo nombre científico es Monachus tropicalis, se fue de la vida; ahora es una especie Extinta de Colombia y del planeta.

El Pato Zambullidor Cira, de nombre científico Podiceps andinus: se fue de la vida; también es una especie extinta de Colombia y del planeta.

El Pez Graso, de nombre científico Rhizosomichthys totae: no existe en la vida, es otra especie extinta de Colombia y del planeta.

Nadie de su especie estuvo presente para llorarlas en su partida para siempre de la vida del planeta Tierra. Ojalá encontráramos al menos una de ellas viva… para pedirle disculpas por no haber hecho lo posible y hasta lo imposible para evitar su desaparición.

¿Y el panorama para las otras especies vivas de fauna y flora cómo está? Más de mil especies de nuestro biodiverso país Colombia están amenazadas por desaparecer para siempre del Planeta Vida Tierra. Muchas de ellas son endémicas de este hogar colombiano; esto es, que no se encuentran en ningún otro lugar de este globo terrestre. No comprendemos la importancia de conservar estas especies para la humanidad y para la vida.

Llegó la hora de apropiarnos colectivamente de nuestra biodiversidad mediante el conocimiento de su ecología, su vida, sus comportamientos, su estado de amenaza de extinción. Conozcamos nuestra fauna y flora, nuestras plantas y animales y los paisajes acuáticos o terrestres donde ellas viven, donde nosotros vivimos. No somos los dueños del planeta, simplemente compartimos este escenario.

¡El paraíso de la megadiversidad biológica es Colombia!

Mantener vivas y saludables las especies que en nuestra patria viven, incluidos nosotros como una más de ellas, es una obligación moral que conduce a la verdadera Paz.

Bibliografía:

-Renjifo, L. M., A. M. Franco – Maya, J. D. Amaya – Espinel, G. H. Kattan y B. López – Lanús (eds.). 2002. Libro rojo de aves de Colombia. Serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá, Colombia.

-RODRÍGUEZ – M., J. V., M. ALBERICO, F. TRUJILLO & J. JORGENSON (Eds.). 2006. Libro Rojo de los Mamíferos de Colombia. Serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia. Conservación Internacional Colombia & Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Bogotá, Colombia. 433 pp.

-Mojica, J. I., C. Castellanos, S. Usma y R. Álvarez (Eds.). 2002. Libro Rojo de peces dulceacuícolas de Colombia. La serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia, Ministerio del Medio Ambiente, Bogotá, Colombia.

Mensajeros de Vida se realiza en Gachalá gracias a un convenio con Corpoguavio. (Corporación Autónoma Regional del Guavio).

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