Alejandra Acosta Cortés
El 2025 ha sido el año que más me ha roto emocionalmente, pero sin duda también ha sido el año que más me ha enseñado, y es la inspiración del autorretrato.
En el 2025, reconecté conmigo misma y redescubrí eso que me llena el alma. Aprendí que el amor se encuentra en cada situación y persona que llega a tu vida con una palabra de aliento, compañía incondicional y risas llenas de complicidad. Por fin logré hablar de lo que realmente me dolía por años, me abracé, perdone y acepte que mucho de mi dolor no fue mi culpa.
Rompí patrones y dolores heredados, para ser, al fin, más amable y amorosa conmigo misma. Sané y volví a creer en mi, tanto profesional como personalmente. Aprendí a poner límites y a ser mi prioridad.
Dicen que el hilo rojo une a las parejas, sin embargo, este año descubrí que ese hilo también nos conecta con las personas que nos sostienen, acompañan, escuchan, abrazan y ayudan a tejer una comunidad que se vuelve un lugar seguro desde el amor. Cada puntada en este proceso me ayudó a transformar y a enlazar con resiliencia desde lo más profundo del corazón.
Gracias 2025. No me destruiste; me ayudaste a depurarme y a construir una identidad con más conciencia y empatía.

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