Claudia Ruiz
Un mundo de polillas
Las polillas cumplen funciones esenciales como polinizadoras, fuente de alimento para una gran diversidad de organismos y reguladoras de la vegetación en la penumbra; sin embargo, es la luz —aquello que las atrae— la que las revela y, al hacerlo, las expone. Al aproximarse a una fuente luminosa, sus cuerpos emergen como superficies sensibles con texturas, escamas, setas y colores que de otro modo permanecerían ocultos. La fotografía, mediada por la luz, no solo registra: define, modela y narra.
En ese encuentro, emergen ante nuestra mirada maravillada los detalles de las alas, los ojos compuestos, las estructuras plumosas de las antenas, la geometría y la suavidad del cuerpo muchas veces densamente cubierto de setas. La luz actúa así como un umbral entre lo oculto y lo perceptible, transformando una presencia efímera en imagen y memoria.

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